Los impresentables y la pelea por el poder

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A nadie sorprende que este verano la dirigencia política no se haya tomado vacaciones en Chubut: no es para menos, porque ya está en juego una feroz disputa por el reparto de poder, y cada uno de los que tiene aspiraciones es consciente de que “cocodrilo que se duerme es cartera”, como reza el dicho popular.
La alta temperatura del verano político está marcada por nuevas reglas del juego que se fijaron en el cierre de 2022: ya abortado el intento de Ley de Lemas, y aún con la indefinición de la fecha de convocatoria que no está clara para nadie, la disputa actualmente pasa por cómo cada frente va a seleccionar sus candidatos, ante la eliminación de las PASO votada por la Legislatura en la última sesión del año pasado.
Si el sistema de selección es abierto o cerrado no es un dato más, sino que es EL DATO, del cual todo parece estar atado. Cómo define cada espacio político a sus candidatos es lo que puede hacer naufragar a un frente electoral, tal como muestra en estos momentos el caso de Trelew, la ciudad que picó en punta y va a inaugurar el calendario electoral votando intendentes y concejales el 16 de abril.

En medio de la postergación de definiciones sobre la fecha provincial que depende de un decreto del gobernador Mariano Arcioni, y de la falta de claridad sobre las internas para definir candidatos, en los últimos días hubo hechos que no pasaron desapercibidos: por un lado, un Juan Pablo Luque lanzado en su carrera provincial y recorriendo las distintas localidades en modo candidato; y por el otro, un anuncio de la fórmula radical con Damián Biss acompañado como vicegobernador por el comodorense Gustavo Menna, que se dio a través de una gacetilla en un contexto muy raro y sorpresivo, que no termina de cerrar a propios y extraños.

La primera columna política del año nos plantea entonces una serie de asuntos a analizar: quiénes protagonizan y por qué se da la puja por la fecha de convocatoria, que más allá de alguna ansiedad periodística y tapas de matutinos que ya arrojaron como cinco fechas distintas, todavía no está definida en lo más mínimo.

Segundo, la importancia de los sistemas de internas que pueden definir la continuidad o no de cada una de las alianzas, especialmente de Juntos por el Cambio. Cuál es la discusión entre internas cerradas y abiertas, y quiénes se posicionan de cada lado, tanto en el radicalismo, como en el PRO y en el peronismo.

Tercero, el peso de las figuras nacionales en estas definiciones que tome Chubut, ya que es evidente que hay decisiones que no quedarán al libre albedrío de las figuras locales, sino que existe una bajada de línea fuerte dentro de armados federales donde entran en juego también otras provincias.

EL ETERNO DILEMA DE LA FECHA

Qué día se votará a gobernador en Chubut en 2023 es un asunto de estado que, de tanto que se ha hablado, terminó mareando a todos. Digámoslo claramente: cualquier titular periodístico sobre una fecha de convocatoria -como lo muestran los ejemplos desde diciembre para acá- es sólo producto de especulaciones, y no tiene validez informativa por el momento, al menos hasta marzo.

A falta de un Código Electoral Provincial, la definición caprichosa de la fecha depende de una sola persona: el gobernador de turno. Y ya lo hemos definido como el “as de espadas” que se guarda en este caso Mariano Arcioni porque le da un enorme poder, que no va a gastar hasta que no considere que no sea necesario y que no puede estirarlo más.

Por más ansiedad que puedan tener Juan Pablo Luque y Ricardo Sastre en que esto se resuelva cuanto antes, Arcioni está jugando al truco: se va a guardar el ancho hasta la última mano, y si es posible, lo va a hacer que signifique un “vale cuatro” en la negociación de las candidaturas.

En ese sentido, según les dijo a sus allegados, al gobernador no le habría gustado nada cómo durante sus vacaciones buscaron marcarle la cancha y ponerle vencimiento a una decisión que es de él. Con esto estaría aludiendo a declaraciones del vicegobernador Ricardo Sastre, quien dijo que a su regreso Arcioni (el peor gobernador de la historia del Chubut) iba a firmar el decreto para votar en abril o mayo.

Por eso, ahora el mandatario chubutense volvió a plantarse con votar en conjunto con las nacionales en octubre o incluso postergar todo hasta noviembre, en una chicana que -por más que sea la opción que más le conviene en lo personal- de ninguna manera se va a dar porque haría volar todo el acuerdo del Frente de Todos por los aires.

La verdad es que, en la cabeza del gobernador, está la idea de ganar tiempo a la espera de la estrategia que fije a nivel nacional su referente (jefe), Sergio Massa, y que mientras tanto, Luque (otro desastre de intendente) y Sastre avancen en el armado de sus candidaturas, y vayan cerrando acuerdos en cada uno de los municipios. Arcioni no entiende el apuro para llamar cuanto antes a elecciones si todavía no está claro ni siquiera cómo serán las internas.

Para el mandatario, ahora sin PASO el proceso es mucho más sencillo, y apenas necesita 90 días de anticipación para hacer el llamado. Es decir que tranquilamente puede convocar en marzo para votar en junio, o llamar en abril para votar en julio, si así lo cree conveniente de acuerdo a su estrategia. La verdad es que no tiene apuro, y el mensaje que envía a los que no les gusta, es que se tomen un té de tilo.

CÓMO SE DEFINE

Pero el quid de la cuestión, antes de saber cuándo se vota, es saber cómo cada fuerza política va a definir en internas a sus candidatos, ahora que fue eliminado el sistema de las PASO. El cambio de reglas implica todo un desafío para los partidos, que se habían acostumbrado a que era el Estado el que convocaba de manera simultánea y obligatoria, y se hacía cargo de los gastos de la elección.

Ahora que todo quedó a libre decisión de cada fuerza política, se da una situación de extrema tensión, ya que hay opiniones divididas, y el mejor ejemplo es lo que pasa en Trelew. El pueblo de Luis encara sus elecciones antes que el resto de la provincia y es un anticipo de lo que puede pasar luego cuando se elija en el resto del territorio.

Tanto en Juntos por el Cambio como en el peronismo, se discute si realizar internas cerradas o abiertas. La dirigencia de la UCR y del PJ coinciden en los mismos argumentos: los partidos no están en condiciones de organizar desde lo económico y logístico unos comicios que además de a sus afiliados, incluyan a todo el padrón de independientes, unos 60 mil trelewenses.

Autoridades de la UCR sostienen que no hay la más mínima chance de organizar algo así, ante planteos del PRO, como por caso Ignacio Torres y su candidato radical Gerardo Merino, quienes prefieren internas abiertas. Lo mismo que en el PJ, los candidatos del madernismo prefieren internas cerradas -donde votan exclusivamente los afiliados-, mientras que en el universo justicialista, figuras como Gustavo Mac Karthy o Emanuel Coliñir proponen que sean abiertas.

¿Cuál es la diferencia? En una interna cerrada, la fuerza del “aparato” es mucho mayor, ya que ahí suele ser altísimo el peso de quienes controlan la junta electoral, y el armado del padrón de afiliados. Por eso Ignacio Torres afirma que “le tienen miedo a la opinión de la gente”, porque entiende que sus chances y las de su espacio siempre se han visto respaldadas cuando definen los independientes, más aún cuando el padrón de afiliados radicales ampliamente al del PRO.

Lo mismo le ocurre a Mac Karthy y a Coliñir: sospechan que el aparto municipal que maneja Adrián Maderna, tiene muchas más chances de imponer un candidato en una interna más chica que en una donde esté habilitado todo el padrón de no afiliados a otras fuerzas.

Por eso, este punto es clave: si no se ponen de acuerdo, lo más probable es que se rompa todo. Esto significa que desaparecería Juntos por el Cambio, que organizaría una interna cerrada por parte de la UCR para llevar su propio candidato, en tanto que el PRO armaría otra propuesta separada, llevando al suyo.

Al peronismo parece estar ocurriéndole el mismo dilema: si aspirantes como Mac Karthy o Coliñir van directamente a la elección general para no someterse a una interna cerrada con los candidatos madernistas, esto provocará (a diferencia de lo que ocurría con las PASO que eran un cuello de botella) que haya multiplicidad de listas para la intendencia el 16 de abril, atomizando el voto, y borrando las alianzas como Juntos por el Cambio y el Frente de Todos.

CRUJE UN PACTO

Es importante analizar esta “experiencia piloto” de Trelew porque puede ser un anticipo de la discusión que se puede dar con estos frentes electorales cuando llegue el momento de definir candidaturas a nivel provincial. de hecho, esta discusión ya se está dando, y alguien como Ignacio Torres amaga con que, si se rompe el frente a nivel municipal, ya se va a romper a nivel provincial, porque el planteo de la UCR va a ser el mismo.

Y algo de razón tiene el senador, ya que dirigentes del radicalismo admiten a esta columna que también hay razones políticas en las internas cerradas: “queremos que nuestros candidatos ser resuelvan entre los afiliados”, aseguran. Y allí hay una diferencia de criterio enorme, que -si se profundiza- volverá imposible un acuerdo provincial, salvo que exista un acuerdo supra, esto es, entre figuras nacionales.

A dirigentes del PRO y la UCR como Horacio Rodríguez Larreta Gerardo Morales, por citar dos, les preocupa que en provincias como Río Negro y Neuquén se haya roto la alianza entre ambas fuerzas, y que esté en riesgo en otras como Mendoza, San Luis, La Rioja, y la propia Chubut

Es probable que busquen cerrar una estrategia común e intervenir en las decisiones provinciales. Hoy el diálogo está abierto en la búsqueda de que la grieta no sea mayor, aumentando de este modo las chances del justicialismo. Los llamados de diferentes dirigentes nacionales con sus referentes provinciales son permanentes, y hay un ejemplo concreto: el anuncio de la candidatura de Gustavo Menna.

Fue muy extraño el contexto de ese anuncio, ya que -en primer lugar- hay que decir que Menna venía bastante aislado de la conducción chubutense del radicalismo y más bien comulgaba con la figura del senador Ignacio Torres. Por lo tanto, la fórmula Biss-Menna fue sorpresiva y no estaba en los planes de nadie.

Lo que llamó la atención, es que se hizo a través de una gacetilla, a raíz de un acto encabezado en Rawson por el mismo Biss junto a intendentes y dirigentes del radicalismo, mientras el mismo Menna estaba de vacaciones fuera de la provincia. Fue tal el apuro, que no se esperó a un acto en conjunto con la foto de ambos, y con los respectivos discursos.

¿Por qué esto se desencadenó tan de golpe? Hay quienes afirman que Menna recibió un llamado telefónico de una figura nacional de mucho peso con un planteo respecto a que el radicalismo lo necesitaba, y terminó “autorizando” que se use su nombre para un anuncio que nunca tuvo claro, y de hecho no hizo ninguna declaración pública una semana después. Ni él ni nadie de su entorno.

¿Qué se buscó con este golpe de efecto? Muchos creen que la UCR chubutense, con apoyo nacional, va trabajando en desarticular todo el armado que buscaba hacer Torres con figuras como Menna, el intendente de Esquel Sergio Ongarato y el intendente radatyllense, Luis Juncos, entre otros. La idea sería mostrar los colmillos y dejar en claro que el intendente de Rawson y presidente del Comité Provincia, Damián Biss, se prepara para una contienda a “a cara de perro”.

Hay que decir que n el medio de estos anuncios, se venían llevando adelante charlas entre el histórico dirigente radical comodorense, César “Oso” Herrera y el mismo Torres barajando la posibilidad de una lista de unidad, algo que quedó stand by.

En ese sentido, hay otra versión que habla de una radicalismo “subiéndose el precio” para, en todo caso, si hay una orden nacional por acuerdos con otras provincias, terminar cerrando un buen acuerdo local. Hay que recordar que a Biss le queda aún la chance de la reelección como intendente, que se va a dar en octubre junto con las nacionales.

La expectativa de la cúpula del radicalismo provincial, es que se vuelva clave la elección de Trelew ya que, si Federico Massoni logra un triunfo por sobre el PRO y el peronismo, sería el puntapié para que la UCR encare con una fórmula propia y todo el viento a favor la campaña provincial.

FRENTE EN CAMINO

Donde todo parece más encaminado es en el Frente de Todos. Al menos eso dice la foto del momento, aunque esto puede cambiar de un día para el otro. La relación entre Arcioni, Luque y Sastre no muestra grandes chispazos en estos días ( en verdad, representan lo mismo), y si bien cada uno va siguiendo su propia estrategia y la desconfianza no desaparece, han logrado sentarse a hablar y avanzar en acuerdos de palabra.

A Luque se lo ve tranquilo, se puso el traje de candidato (dejando de lado sus obligaciones como intendente) y está recorriendo la provincia en busca de apoyos locales en diferentes municipios, como mostró la semana pasada en la cordillera y va a intentar el próximo fin de semana en el valle (se habra tomado licencia sin goce de haberes?). Mantiene un diálogo fluido con Arcioni y busca no confrontar con Sastre, quien mantiene el planteo de su candidatura más a nivel mediático, con encuentros políticos más reservados, como alguna reunión que llevó adelante días atrás en la ciudad petrolera.

Luque y Sastre, además de coincidir en el pedido de adelanto de elecciones, están de acuerdo en plantear públicamente que el candidato del Frente de Todos debe salir de una interna abierta. Sin embargo, dirigentes partidarios, como el presidente del Congreso Provincial, José Arrechea, insisten en que es imposible que el PJ organice semejante elección en todo el territorio, y son partidarios de una interna cerrada.

Estas posturas antagónicas anticipan una fuerte confrontación previa al llamado al Congreso Justicialista. La mirada de los nuevos dirigentes es que los históricos buscan volver al manejo cerrado y la elección “a dedo” y que eso no va a tono con los nuevos tiempos.  

Más allá de lo que pueda ocurrir en cada municipio con intendentes y concejales, el acuerdo de cúpula entre Arcioni-Luque-Sastre apunta a cerrar una fórmula provincial, con lista de diputados provinciales incluida, y también con lista de diputados nacionales.

Según trascendió, el gobernador les dijo que él no se va meter en la definición entre ambos, y serán ellos, Luque y Sastre, quienes deberán resolver el candidato, sea por consenso o internas. En todo caso, lo que al sector del arcionismo le queda claro en este acuerdo de tres, es que si queda afuera de la fórmula, le corresponde encabezar la lista de diputados nacionales en agosto y octubre. ¿Será Mariano Arcioni quien vaya arriba en la boleta para el Congreso?

Como se ve, un verano muy movido, donde todo se anticipó con la decisión de Trelew de votar en abril, en una contienda que será la antesala de la pelea de fondo, que se dará a nivel provincial. La foto del momento, muestra a Luque, Sastre y Arcioni encaminados a un acuerdo que de todos modos depende de la fecha de elecciones, algo que mientras más se demore lo volverá más difícil.

Y el cierre de enero tiene a Ignacio Torres y a Damián Biss amagando con romper la alianza provincial de Juntos por el Cambio, pero sujetos a definiciones de las figuras nacionales del espacio. Así será todo 2023, un año de tensión extrema.   

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